Palacio del Elíseo, lunes 24 de enero de 2011
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Señoras y Señores:
La actualidad internacional es densa, de Líbano a Túnez y Costa de Marfil. Si les parece bien, en la segunda parte de esta intervención, evocaré todas estas cuestiones, pero me gustaría centrarme, en un primer momento, en el G20 y en el G8.
Realizaré una pequeña intervención preliminar, responderé a sus preguntas y, por último, dedicaremos unos instantes a las referidas cuestiones. Creo que es lo más coherente.
En los dos últimos meses, he dedicado mucho tiempo a realizar consultas. He consultado con jefes de Estado y de Gobierno, pero también con organizaciones internacionales, sindicatos internacionales, representantes de empresas, economistas, investigadores, ex jefes de Estado y de Gobierno extranjeros.
De todas estas consultas, extraigo el siguiente mensaje: si el G20 quiere mantener su legitimidad, debe seguir siendo eficaz. Nuestro objetivo es tratar cuestiones de fondo que ya no pueden esperar para presentar resultados concretos a una opinión pública cada vez más impaciente.
Se organizarán varias reuniones ministeriales:
Asimismo, los coloquios y los seminarios enriquecerán la reflexión colectiva. Tendré la ocasión de reunirme con el Presidente Hu Jintao en el marco del primer seminario sobre la reforma del orden monetario internacional que se celebrará en China a finales de marzo.
Nuestra ambición es sencilla: vivimos en un mundo nuevo y necesitamos ideas nuevas.
En primer lugar, ese mundo nuevo está marcado por un cambio extraordinario en el equilibrio de las potencias económicas mundiales.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial –cuando el mundo creó la ONU, el FMI, el Banco Mundial y el GATT– Estados Unidos representaba el 45% del PIB mundial. En 1975, cuando se creó el G7, Estados Unidos y Europa Occidental representaban dos tercios del PIB mundial. Desde finales de los años noventa, ese equilibrio se ha transformado radicalmente.
En 10 años, entre 2000 y 2010, el peso de China se ha duplicado, superando a Japón y ocupando el rango de segunda potencia económica mundial.
En 2050, China podría convertirse en la primera economía del mundo y superar a Estados Unidos. India podría convertirse en la tercera y Brasil en la cuarta. Es obvio que todo lo creado en 1945 se basaba en equilibrios que ya no existen.
Hemos tomado en cuenta parcialmente estas transformaciones y ello explica la creación del G20 que representa el 85% del PIB mundial.
La segunda constatación es que vivimos en un mundo totalmente interdependiente, cada vez más volátil, en el que los desequilibrios no sólo se han acelerado y se suceden, sino que han aumentado.
Esa volatilidad se observa en todos los ámbitos.
Mientras preparaba esta rueda de prensa, quise contar el número de crisis bancarias y financieras. Es extraordinario. Desde hace 40 años, ha habido 125 crisis bancarias. Si analizamos los últimos 40 años, observamos que esas crisis se han acelerado de forma extraordinaria en los últimos 20 años. No sólo los desequilibrios no se reducen, sino que se suceden cada vez más rápidamente.
Si observamos los movimientos de capitales internacionales, desde 1990, el mundo ha vivido 42 crisis en las que los flujos de capitales se han detenido brutalmente. Entre 2008 y 2009, los flujos de capitales hacia los países asiáticos se dividieron por dos en tan sólo unas semanas, incluso en unos días. ¿Cómo pueden resistir los países y cómo pueden gestionar una inestabilidad tal? Es absolutamente imposible.
En los mercados de divisas, las cifras también son vertiginosas. Son extraordinarias. El volumen diario de transacciones ha superado los 4.000 millones de dólares diarios. Sé que estas cifras no tienen ningún significado para nuestros conciudadanos, pero son realidades. Hay que afrontarlas. 4.000 millones de dólares diarios sólo en el mercado de divisas, un aumento del 20% con respecto a 2007, tras un aumento del 72% entre 2004 y 2007.
Lo que me preocupa es una idea banal, el decir que hay inestabilidad en el mundo, pero es menos banal demostrar con cifras que la inestabilidad se acelera a un ritmo increíble. Las consecuencias serán cada vez más graves.
Pero esta volatilidad en el mercado de divisas, en las crisis financieras y bancarias, también se observa en el mercado de materias primas energéticas. En 2008, la cotización del barril de crudo pasó, en seis meses, de 140 dólares a 40 dólares. En seis meses, se dividió por tres. No creo que el consumo de energía y las necesidades se hayan dividido por tres en seis meses.
Si observan la cotización de las materias primas agrícolas, la volatilidad de los precios, en los últimos 20 años, se ha triplicado, a la par que aumentaba la financiarización de los mercados. Resulta aún más extraordinario cuando se piensa que será necesario aumentar en un 70% la producción agrícola de aquí a 2050 para alimentar a los 9.000 millones de hombres y de mujeres que vivirán en nuestro planeta. Ahí quedará demostrada la firmeza de Francia al defender la política agrícola común, segunda agricultura del mundo, la agricultura europea, cuando las necesidades de producción agrícola tienen que aumentar en un 70% de aquí a 2050. No es el momento adecuado para desmontar la política agrícola común. Las cifras hablan por sí solas.
Los precios agrícolas se han disparado de nuevo. A finales de diciembre de 2010, el precio de las materias primas agrícolas superó el nivel máximo alcanzado en 2008. 2008 no es un año que he elegido al azar. Fue el año en el que se produjeron las revueltas del hambre. Ya hemos superado el pico alcanzado en 2008.
Por último, los desórdenes monetarios internacionales han conllevado un aumento sin procedentes de los desequilibrios de la balanza de pagos. Es muy sencillo. Los desequilibrios de las balanzas de pagos se han duplicado desde 2000.
Hablaré de las soluciones, pero me parece imposible intentar analizar las soluciones en perspectiva sin intentar reforzar un diagnóstico compartido con nuestros socios. Naturalmente, si no se comparte el diagnóstico, es inútil pensar que puede alcanzarse una solución común. La tercera característica son los desafíos globales: cambio climático, desafíos del desarrollo, que requieren respuestas globales. Recuerdo y recordaré una y otra vez que hemos previsto y prometido invertir 100.000 millones de dólares anuales en los países en desarrollo a partir de 2020. Hicimos la promesa en Copenhague. ¿Cómo respetar esa promesa si nuestros países registran déficits presupuestarios sin precedentes, sin plantear la cuestión de los financiamientos innovadores? Para Francia, la cuestión de los financiamientos innovadores es capital.
El “nuevo” G8 deberá iniciar un debate público a nivel político. En mi encuentro con el Presidente Obama, me he alegrado al ver que estaba de acuerdo para hablar de forma muy informal sobre Internet en el marco del G8. El objetivo no es limitar el desarrollo de Internet y de sus contenidos. Internet es un avance, es innegable. Internet da a todos la posibilidad de acceder al conocimiento universal y a nadie se le ocurriría limitar este desarrollo positivo. Pero para nosotros, responsables, Internet es un gran ámbito de reflexión. El G8 congrega a ocho economías modernas en las que Internet está muy desarrollado. El G8 es el marco adecuado para hablar de ello.
En vísperas de la Cumbre de Deauville, Francia organizará un Foro con los principales operadores de la economía digital de los países del G8. Creo que ha llegado la hora de confiar unos en otros y de construir un modelo sumando nuestras competencias, escuchando lo que tienen que decir los grandes operadores de Internet. Estoy seguro de que son profundamente responsables y de que ellos escuchan lo que nosotros tenemos que decir para desarrollar un espacio digital civilizado.
He querido presentarles una visión general de los desafíos.
Por supuesto, no partimos de cero y la primera prioridad de nuestra Presidencia es garantizar la aplicación de las decisiones tomadas en las cinco cumbres anteriores.
Por ejemplo, en materia de regulación financiera.
En menos de dos años, se han realizado avances considerables, aunque la idea se transmita con dificultad a la opinión pública. Lo sé. No por ello es menos cierta. Existen reglas nuevas que regulan el capital de los bancos, los hedge funds que antes no dependían de ninguna autoridad; ahora existen tasas bancarias que limitan el riesgo sistémico; se regulan las primas; se ha alcanzado un consenso. Morgan Stanley ha anunciado que el 60% de las primas se abonará de forma diferida. Es algo más de lo que habíamos pedido.
Acerca de los paraísos fiscales, durante mucho tiempo intocables, se firmaron, desde abril de 2009, 600 convenios de transparencia fiscal e intercambios de información. Trece países renunciaron al secreto bancario con fines fiscales. Y dispondremos de las primeras evaluaciones del Foro mundial sobre los marcos jurídicos nacionales que nos permitirán tomar decisiones.
El desarrollo será el segundo reto de envergadura para el G20.
Deseo que nuestra doble Presidencia haga de África su prioridad.
Nos esforzaremos por mejorar las infraestructuras. En la Cumbre de Cannes, adoptaremos una lista de proyectos concretos, con su financiamiento, que se pondrán en marcha inmediatamente. El Sr. Tidiane Thiam - Presidente del grupo mundial de seguros Prudential, ex Ministro en Costa de Marfil de Plan y Desarrollo - presidirá al grupo de expertos de alto nivel encargado de definirlos. Le agradezco que haya aceptado esta misión.
Tercer elemento, los financiamientos innovadores. Hablaba de ello hace un momento: Francia está a favor de un impuesto sobre las transacciones financieras. Francia considera que este impuesto es moral, habida cuenta de la crisis financiera por la que acabamos de atravesar; que este impuesto es útil para disuadir la especulación - podría explicarme mejor si tuvieran preguntas al respecto - y que este impuesto es eficaz para conseguir nuevos recursos para el desarrollo. Estoy consciente de que este impuesto tiene grandes enemigos o grandes adversarios en su camino. Intentaremos convencerlos. Trabajaremos con el Sr. Melès, Primer Ministro de Etiopía, que hizo un excelente informe y Francia confiará una misión a una personalidad de la sociedad civil para encontrar soluciones innovadoras entre el sector privado y el sector público. Francia considera que el impuesto sobre las transacciones financieras es el mejor, pero no puede agotar por sí solo todo el tema de los financiamientos innovadores. Estamos dispuestos a discutir sobre otras soluciones incluso si este impuesto - sobre las transacciones financieras, y respondiendo a sus preguntas podré explicarme al respecto - nos parece que será la mejor de las fórmulas exploradas.
En el ámbito del empleo y los temas sociales, se asociará a los interlocutores sociales completamente a los trabajos del G-20. Organizaremos por primera vez, una Cumbre Social la víspera de la Cumbre del G20, y de forma paralela a una Cumbre de empresarios. No hay razón para que haya una Cumbre de Empresarios y no una Cumbre Social. Y el asunto para Francia, es cómo dar aún más peso a la Organización Internacional del Trabajo en la gobernancia mundial. Francia desea que reflexionemos sobre la instauración de una base de protección social universal. No se trata de un modelo social único, que no tiene sentido, sino de una base y Francia no se resigna a que los ocho convenios de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) sobre los derechos fundamentales del trabajo no sean ratificados por todos los miembros del G20, quienes son, por cierto, en su mayoría, miembros de la OIT. Si se es miembro de una organización, se ratifican las normas producidas y aprobadas por esta organización.
Inestabilidad del orden monetario internacional, volatilidad de los precios de las materias primas. Todo el año 2010 se caracterizó por el debate sobre las monedas. Algunos hablaron incluso de guerra de monedas. La verdad, es que la inestabilidad del no sistema internacional monetario, la estamos viviendo desde 1971. Decir que hay un sistema monetario, ya es un grave error: no existe desde 1971.
Leí muchas cosas y que me esté permitido precisar cierto número de estos puntos. En primer lugar, Francia no desea volver de nuevo a un sistema de cambios fijos. Por otra parte, habría una contradicción si se quiere volver de nuevo a un sistema de cambios fijos mientras que por otra parte, denunciamos el hecho de la volatilidad del euro que no corresponde a realidades económicas, pues el sistema de cambios fijos tiene como característica no adaptarse a las realidades de la economía. Francia no desea poner en entredicho al dólar, que desempeña un papel eminente y debe ser una moneda fuerte, como lo declara tan a menudo el Presidente Obama. Francia no está más a favor del control de los capitales. Eso, es la base. Sin embargo, una vez qué se aportaron estas tres negaciones, ¿hay alguna persona en el mundo que puede afirmar que el sistema monetario internacional funciona bien y no hay problema?
No se trata de abordar estas cuestiones bajo un ángulo ideológico, sino bajo un ángulo pragmático. Nuestra ambición, es converger con nuestros socios sobre propuestas concretas.
Nuestra posición es sencilla, se resume en una frase: la aparición de nuevas potencias económicas conducirá ineluctablemente a la aparición de nuevas monedas internacionales. Es inevitable. La transición en curso puede ser un factor de inestabilidad.
Tenemos pues un primer objetivo: mejorar nuestra cooperación al servicio del crecimiento. Y para eso vamos a intentar poner de acuerdo a todo el mundo sobre los indicadores que permitirán analizar los desequilibrios persistentes. Antes de tener disputas sobre los desequilibrios, Francia va a intentar que todo el mundo converja sobre la definición de los indicadores que van a permitir medir dichos desequilibrios. ¡Es fascinante! Nos reprochamos unos a otros los desequilibrios pero no hay ninguna norma, ningún criterio para definir lo que es un desequilibrio o lo que es un excedente. Por ello eso es nuestro primer trabajo, sumamente importante. Espero que tengamos, con los Ministros y los gobernadores, resultados a partir del próximo mes de febrero. Después, la idea es que cada Estado presente las acciones de política económica y las reformas estructurales para reducir estos desequilibrios.
Por otra parte, debemos responder a una serie de interrogantes muy difíciles.
¿Cómo reducir la necesidad de acumulación de reservas? Obviamente, cuando los países han visto que en el espacio de algunos días sus capitales han sido vaciados, intentan asegurarse contra este riesgo aumentando considerablemente sus reservas, y se dicen: “si llego a tener un problema, tendré reservas”. Pero esta acumulación de reservas improductivas pesa demasiado. Es una estrategia costosa. Debemos progresar todavía para crear nuevas facilidades del FMI, tal como el FMI - por cierto - intentó hacerlo. ¿Pero cómo tener mejor en cuenta el carácter sistémico de algunas crisis que afectan toda una región y que requerirían no una respuesta nacional sino una respuesta global y multilateral?
¿Cómo controlar mejor los flujos de capitales internacionales? El contexto en el cual estamos viviendo ya ha sido sobrepasado. La multiplicación de las recientes medidas unilaterales plantea la interrogante del establecimiento de normas multilaterales. Nosotros propondremos al G20 elaborar un código de conducta en cuanto a la gestión de los flujos de capital. A largo plazo, la convicción de Francia, es que una reforma de los estatutos del FMI es deseable para que prevalezcan normas comunes y que el FMI ejerza su vigilancia en este ámbito. Lo ven ustedes: se fijan criterios que definen los desequilibrios, se pide al FMI analizar estos criterios, vigilar la aplicación de estos criterios y se intenta que todo el mundo converja para el cumplimiento de estos criterios.
Finalmente, ¿cómo garantizar la transición hacia la internacionalización de las nuevas monedas? Los DEG (Derechos Especiales de Giro), si mi memoria no me falla, se crearon hace 42 años. 42 años después de la creación de los DEG, ¿nos podemos poner de acuerdo en cuanto al calendario y las modalidades de la ampliación de los DEG a nuevas monedas, como el Yuan? Me sentí muy complacido al ver que en el comunicado de discusiones entre el Presidente Obama y el Presidente Hu Jintao, el tema de la integración del Yuan en los DEG se planteó. ¡Pero ya era muchísimo plantear esta pregunta!
Cuando Francia - la primera en hacerlo - hablaba de ello hace algunos meses, se suscitaron numerosas polémicas.
Estos temas son complejos. Estoy seguro de que no solucionaremos todos los problemas en una presidencia. Pero Francia desea un debate, puesto que el debate no puede esperar más.
Quiero anunciarles, en términos de organización, que propuse a la Sra. Merkel, quien ya aceptó que Alemania copresida con México – el cual asumirá la Presidencia del G20 en 2012–el Grupo de Trabajo que se encargará del sistema monetario internacional.
Segundo punto urgente: la volatilidad de los precios de las materias primas. Si no hacemos nada, nos estamos arriesgando por un lado a que haya revueltas por hambre en los países más pobres y, por el otro, a un impacto muy desfavorable en el crecimiento mundial.
Cuatro ámbitos de acción:
Les anuncio por cierto que el Sr. Medvedev, Presidente de la Federación Rusa, aceptó comprometerse más concretamente, en el marco de la Presidencia francesa, sobre estos temas.
Unas cuantas palabras para terminar disculpándome por haber sido seguramente demasiado extenso: la gobernancia mundial, es un tema muy vasto.
Hemos reformado el FMI, el Banco Mundial, creamos al Consejo de Estabilidad Financiera.
Hablé de nuestra voluntad para que el FMI ocupe todo el lugar que le corresponde en la vigilancia de los desequilibrios mundiales, pero queda muchísimo por hacer: La creación de una organización mundial del medio ambiente, la coherencia de todas las organizaciones agrícolas, la acción de instituciones financieras con respecto a las normas fundamentales de la OIT, la creación de un secretariado permanente del G20 para estar atentos a la aplicación de nuestras decisiones entre dos Presidencias.
Pedí al Premier ministre británico David Cameron, que ya aceptó, trabajar más específicamente sobre estos temas.
Como pueden ver, eso les describe una Presidencia Francesa colectiva. El orden del día y la agenda son ahora un consenso. Las soluciones no hacen consenso, eso es cierto, pero se progresó mucho sobre el método de trabajo y sobre la agenda. Sólo nos queda ahora progresar en las soluciones.
Señoras y Señores: si así lo desean, puedo responder a sus preguntas sobre el G20 y el G8 y luego, en una segunda etapa, sobre los otros temas de Política Exterior./.
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P – Señor Presidente: soy Presidenta del departamento de prensa presidencial. En nombre de mis compañeros, le deseo un feliz año nuevo. Mi pregunta es la siguiente: el G20 también significa buena gobernanza. La buena gobernanza ha sido puesta en tela de juicio estas últimas semanas con los acontecimientos de Túnez, Argelia, Egipto. Egipto es miembro del G20. Piensa que…
R – Perdone, pero que yo sepa Egipto no es miembro del G20.
P – En todo caso, Egipto asiste a las reuniones del G20. En Seúl estaba presente. En todo caso, Señor Presidente, mi pregunta es la siguiente: usted preside el G20, ¿cómo se puede avanzar en materia de buena gobernanza? ¿Es posible hacer avanzar la buena gobernanza cuando los jóvenes en el Magreb o en Oriente Próximo piden empleos y cuando se propaga la corrupción de los dirigentes y el desvío de fondos públicos?
R – Ante todo, muchas gracias por haberme recordado que era Presidenta. La felicito. Naturalmente, como ambos somos presidentes, sólo puedo sentir simpatía por usted. He organizado esta rueda de prensa en torno a dos temas. Lo siento. Si no, nos dispersaríamos. Ha tomado como ejemplo de gobernanza los acontecimientos de Túnez. Me ha pedido que reflexione sobre lo ocurrido en Argelia y en Egipto. Lo comentaré en la segunda parte de la rueda de prensa. Se lo aseguro.
En cuanto a Egipto, puede estar invitado. Es un país considerable con el que Francia mantiene una gran amistad. Un país con un lugar estratégico en el mundo árabe. Un país con el que colaboramos todos los días. Recuerdo que los 20 países miembros del G20 son lo que son, pero que además del G20, hay cinco invitados, uno de ellos, un invitado permanente, España. En las próximas semanas, tendré la ocasión, cuando haya terminado mis consultas, de anunciar los cinco invitados de la Presidencia francesa. Perdone que lo explique de este modo.
P – Señor Presidente: la mundialización preocupa. Lo ha dicho usted mismo. Los objetivos del G20 son complejos. ¿No teme que éstos parezcan algo desconectados o alejados de las preocupaciones francesas? ¿Qué puede hacerse para restablecer esa conexión?
R – Sin duda, no me he explicado bien. Creo profundamente que la agenda de la Presidencia francesa puede restablecer la conexión entre las opiniones públicas y el G20.
¿La regulación del precio de las materias primas no es un problema diario? ¿Cree que no? Pregunte a los ganaderos del centro de Francia si el precio de los cereales con los que alimentan a sus animales no es una preocupación diaria. Es una cuestión de todos los días.
En los últimos 10 años, las variaciones entre el euro y el dólar han aumentado hasta un 80%. Pregunte a los empresarios y a los trabajadores si la volatilidad de las divisas no es una preocupación diaria. ¡Profundamente!
Financiaciones innovadoras: Europa está a 12 kilómetros de África, 1.000 millones de habitantes; en 30 años, 2.000 millones de habitantes. Si África no tiene acceso a la energía y a las grandes infraestructuras, nada podrá detener los flujos migratorios procedentes de África. La cuestión de las financiaciones innovadoras, 100.000 millones de dólares anuales que permitirán financiar infraestructuras, el acceso a la energía, ¿no es una preocupación diaria?
Sé que siempre es difícil establecer una conexión entre las cuestiones internacionales y nacionales. Pero hoy el mundo es un pueblo. Esto se ha convertido en una idea totalmente ordinaria, pero es una realidad. Francia no puede estar protegida por una frontera imaginaria. Una de las satisfacciones de la Presidencia francesa es que ya nadie critica su agenda y su orden del día, muy criticadas hace seis meses. Me parece que nadie critica los temas que hemos puesto sobre la mesa. De hecho, hemos incluido todos los temas que nos han pedido.
Al contrario, creo profundamente que hemos alcanzado un equilibrio que parece interesante. Ahora todo dependerá, por supuesto –tiene razón– de la obtención de resultados concretos. Es una labor extremadamente difícil, puesto que los intereses son muy opuestos y los temas muy complejos.
P – Buenos días: quisiera más detalles sobre los resultados que prevé alcanzar en materia agrícola. Sobre la transparencia de los stocks, ¿India y China pueden transmitir informaciones tan estratégicas? ¿Le han dado su acuerdo? ¿Tiene algún medio para impedir que Rusia no imponga un embargo de sus exportaciones cuando se vea amenazada por la escasez? ¿Cómo garantiza a los países menos avanzados que tendrán, pase lo que pase, acceso a las materias primas agrícolas?
R – Si tomamos el ejemplo del trigo, los stocks mundiales se han reducido en un 10% con respecto al año pasado. Los stocks de maíz se han reducido en un 14% con respecto al año pasado, lo cual quiere decir que los stocks de maíz –que es muy importante, lo que llamamos un gran cultivo– están en su nivel más bajo desde 1974. Podríamos decirlo de otro modo: en el mundo se garantizan 174 días de consumo, ahora tan sólo 54.
Estamos ante un sistema en el que la especulación fomenta la escasez y la escasez fomenta la especulación. Hace unas semanas, en el mercado del cacao, un operador financiero compró él sólo el 15% de los stocks. En esos mercados, todo el mundo puede comprar cualquier cantidad sin pagar, revenderla de cualquier manera y cuando quiera, embolsarse la plus valía sin estar obligado a realizar una entrega física, ni a bloquear parte del importe. Así es la realidad.
Sobre la decisión del Señor Medvedev, de la Federación de Rusia y de Ucrania –se refiere a la decisión de detener las exportaciones de grandes cultivos, en particular en el Magreb– no me opongo a ella. No seré yo quien me oponga y quien señale con el dedo. Rusia vivió unos incendios gigantescos. Pero estoy seguro de que podemos llegar a un acuerdo para evitar decisiones unilaterales. Naturalmente, esta decisión unilateral, que puede entenderse perfectamente, refuerza la escasez, la especulación y el interés para algunos operadores financieros en comprar y bloquear parte de los stocks disponibles.
De hecho, cuando se tomó esa decisión, no existía ningún balance de los stocks exactos. Puedo hacer una pregunta. Existe la FAO. Hay organizaciones agrícolas mundiales. ¿Es demasiado pedir que se haga un balance de los stocks? No digo que sea fácil.
He visto esta mañana en un periódico que Francia no había entendido nada –es una opinión– y que queríamos fijar nosotros mismos el precio de las materias primas. ¿Podemos razonar de forma estable sobre estas cuestiones? Entre el liberalismo loco y la administración compulsiva, quizás exista un término medio.
Por ejemplo, es una de las reglas que propondrá Francia, pedir que un operador en el mercado de las materias primas bloquee parte de la suma correspondiente al coste de las materias primas agrícolas que compra. ¿No es algo normal? ¿Es perjudicial para el mercado? Queremos que exista un mercado, pero un mercado de verdad. ¿Es sensato que puedan comprarse grandes stocks de materias primas sin correr el más mínimo riesgo, sin bloquear la más mínima suma, sin hacer la más mínima entrega?
En algo, Francia está en lo cierto: estamos a favor de un mercado de productos derivados financieros en materias primas agrícolas. Sin entrar en detalles y bajo la atenta mirada de Christine Lagarde y de Bruno Le Maire, el mercado financiero de productos derivados permite cubrirse financieramente a determinados operadores, siguiendo un proceso. El objetivo no es acabar con los mercados de derivados, sino regularlos. Pero no hay mercado sin reglas. La característica de un mercado es que está regulado, sino, no es un mercado, es una batalla campal, la ley de la jungla, la ley del más fuerte. Me alegro de que el Presidente Medvedev aceptara liderar el grupo. De hecho, acudiré muy próximamente a Turquía, en calidad de Presidente del G20, para convencer a nuestros amigos turcos sobre la utilidad del trabajo de regulación.
En mi viaje a India, hablé mucho con el Primer Ministro indio sobre esta cuestión. Creo que los campesinos chinos, los campesinos indios, los campesinos turcos, los campesinos europeos, los campesinos americanos están igualmente interesados en que exista una previsibilidad y una regulación en un mundo en el que debemos aumentar en un 70% la producción agrícola. Perdón por haberme explayado tanto en mi respuesta, pero es un tema capital. Reconozco que va a ser difícil, pero observo que hace seis meses, cuando Francia puso este tema sobre la mesa, hubo protestas que ustedes escucharon al igual que yo. ¿Por qué nos entrometíamos? Todo iba bien. Miren lo que ha ocurrido desde entonces.
P – Señor Presidente: ha alabado el papel eminente del FMI con ocasión del G20. Me gustaría preguntarle si el G20 podría prescindir de un hombre como Dominique Strauss-Kahn si tuviese que desempeñar otras funciones.
R – Empiezan el 2011 en plena forma. ¿Y si a principios de año, nos centrásemos en las ideas sin personalizaciones exageradas? Soy Presidente de Francia, obligatoriamente tendré un sucesor; Francia es presidenta del G20, tendrá un sucesor. El futuro del FMI no se limita a la persona de su actual Director General. Tengo por seguro que conviene ampliar, eventualmente mediante una modificación de sus estatutos, el papel del FMI.
Es bastante fascinante ver cómo en un mundo afectado por tantos desequilibrios, no existe ningún organismo internacional que vigile los desequilibrios, ni uno solo.
Seguramente hayan observado que el órgano director del FMI está compuesto por 24 miembros. El G20 congrega a 20 miembros y a cinco invitados, 25 en total. ¿No habría que hacer algo cuando existe una instancia con 24 miembros y otra con 25 y que el 90% de éstos son los mismos? ¿El FMI no desempeñaría mejor su papel si se interesase por los movimientos de capitales, los desequilibrios monetarios, las crisis bancarias en vez de movilizarse simplemente para saber si tal o tal país extremadamente pobre no aumenta demasiado su número de funcionarios? ¿No es ese el papel del FMI? Si no lo hace el FMI, ¿quién lo hará? Nadie. En cuanto a las competencias del Director actual del FMI, yo mismo resolví el problema al proponer su candidatura en nombre de Francia.
P – Sobre sus proyectos de reforma del sistema monetario global, ¿qué apoyo ha obtenido de los Presidentes de China y de Estados Unidos? ¿Ha modificado sus objetivos tras las reuniones mantenidas con esos jefes de Estado?
R – En primer lugar, estoy muy reconocido al Presidente Hu Jintao por haber aceptado que el primer seminario de reflexión sobre el futuro de un nuevo sistema monetario internacional se celebre en China. No es anecdótico y no ha sido fácil conseguirlo. Es extremadamente importante. No se me ocurre, ni mucho menos, decir a China lo que tiene que hacer. China es una gran nación. No se me ocurre hacerle recomendaciones sobre su política monetaria. Sin embargo, observo que las presiones inflacionistas observadas en dicho país y la necesidad de aumentar la demanda interna en China lleva al Gobierno chino a abogar por una apreciación del yuán a un ritmo que él mismo debe decidir. Pero lo que ocurre es extremadamente interesante.
En lo referente al dólar y el Presidente de Estados Unidos, valoro mucho la posibilidad de hablar con el Presidente Obama, un hombre abierto, con quien es fácil dialogar, que representa a una gran nación y tiene que defender costumbres e intereses. Sé que, desde el punto de vista de los estadounidenses, todo lo que podría parecer poner en tela de juicio el dólar, puede vivirse de forma dolorosa. Sin embargo, el dólar es y seguirá siendo la divisa preponderante. El 62% de las reservas de cambio mundial, según el FMI, están constituidas en dólares. Los dólares representan –creo– el 4% de los derechos especiales de giro. ¿Quién puede pensar –con un 62% por una parte y un 4% por otra– que se puede remplazar? El 85% de las transacciones mundiales se emite en dólares. Nuestros amigos estadounidenses pueden estar tranquilos. El dólar seguirá siendo una divisa absolutamente preponderante.
Me dirijo a la prensa anglosajona con mucha prudencia y con mucha amistad. Moneda preponderante no quiere decir moneda única; economía preponderante no quiere decir economía única. Tenemos derecho a reflexionar. Podemos presentar nuestras ideas. Cuando empezó la crisis, me negué a enjuiciar a Estados Unidos, porque no servía para nada. Pero podemos plantearnos la pregunta de la evolución del sistema monetario. En Bretton Woods, había una economía y una moneda. Es una realidad. De hecho, todo lo que se presenta como un enfrentamiento entre nuestros amigos chinos y nuestros amigos estadounidenses es un enfrentamiento con muchos intereses comunes. ¿En qué están emitidos los dos tercios de las reservas de China? En dólares. ¿Creen que nuestros amigos chinos están interesados en que el dólar se desplome? No lo creo. Más allá de los principios, de los enfrentamientos que a veces dan la sensación de que existen muchos malentendidos, hay intereses comunes.
Si no hablamos en el G20 de estas cuestiones, ¿dónde lo haríamos? En 1975, cuando el Presidente Giscard d’Estaing decidió crear el G7, seguramente recuerdan que tuvo lugar después de una crisis monetaria y que el objetivo era, ante todo, hablar de divisas. Hoy nos preguntamos si el G7, convertido en G8, tiene legitimidad para hablar de divisas. Me opongo un poco a esa idea porque no incluye a China. ¿Y quién me diría que China no es una potencia monetaria? Lo sabemos desde la Presidencia de Clinton y su famoso viaje a China. ¿Dónde hablar de las divisas? ¿En qué instancia hablar de divisas y reflexionar sobre ello? Lo que está claro es que la Presidencia francesa debe hacer converger los intereses y reconciliar los antagonismos sobre temas relacionados con la soberanía nacional y la identidad del país. El dólar visto desde Estados Unidos y el yuán visto desde China no son temas superficiales. Hay que tenerlos en cuenta. A pesar de todo, estoy convencido de que, en cuanto empecemos a hablar sobre ello, a poner el tema sobre la mesa, estaremos obligados a aportar varias soluciones, aunque el proceso dure mucho tiempo.
P – Ha evocado la cuestión de las financiaciones innovadoras y ha indicado que, para usted, era crucial y que los obstáculos eran considerables. ¿Podría tomarse, a escala francesa, incluso a escala europea, una iniciativa relativa a una tasa sobre las actividades financieras? Señor Presidente: ¿Francia podría dar ejemplo?
R – Es un problema de credibilidad. No podemos decir que es una cuestión crucial y no tomar ninguna iniciativa. Está perfectamente en lo cierto cuando dice que, si así fuera, la credibilidad de la cuestión crucial se desvanecería. Por tanto prevemos –lo he hablado con el Primer Ministro, que puede corroborarlo– tomar iniciativas relacionadas con las financiaciones innovadoras y la tasa sobre las transacciones financieras.
¿Cuáles son las dificultades? ¿Cuáles son los problemas? Primero, si queremos ser creíbles, no podemos tomar una iniciativa solos. Naturalmente, ya no seríamos creíbles. Tendríamos más credibilidad si otros países tomasen la misma iniciativa. No me desespero, porque algunos países como Alemania y Japón se han mostrado bastante de acuerdo con la tasa sobre las transacciones financieras.
Hay un segundo tema, un tema técnico –perdónenme por entrar demasiado en los detalles– pero abogamos para que las transacciones financieras se realicen esencialmente a través de los mercados regulados. Si creamos una tasa sobre las transacciones financieras sólo en los mercados regulados, nos arriesgamos a fomentar las transacciones financieras over the counter, es decir fuera de todo control. No es el objetivo. No podemos deshacer por un lado lo que hemos hecho por el otro.
No obstante, no considero pertinente el argumento contra las financiaciones innovadoras, la tasa sobre las transacciones financieras, que consiste en decir que no podemos diferenciar una transacción especulativa y una transacción que no lo es. Creo que este argumento es falso por un sencillo motivo: una transacción especulativa se caracteriza por la existencia de varias idas y vueltas, mientras que la transacción económica se hace una vez y de forma definitiva. En las transacciones especulativas, se compra y se vende; se vuelve a comprar y se vuelve a vender. Si gravamos el movimiento de transacción, el especulador realiza más transacciones que el comprador; la tasa existente sobre cada transacción penalizará más al especulador que al comprador. Éste es el espíritu con el que avanzamos.
Para nosotros, lo mejor de las financiaciones innovadoras es la tasa sobre las transacciones financieras. Pero lo peor sería que no hubiese ninguna financiación innovadora. Si, por milagro, lográsemos ponernos de acuerdo en lo referente a la tasa sobre los contenedores o sobre los paquetes de cigarrillos o sobre las comunicaciones… por qué no. Hablémoslo. No estamos cerrados, estamos dispuestos incluso a crear una cesta de financiaciones innovadoras. El único punto en el que Francia no puede transigir es que el mundo se haya comprometido, en Copenhague, a invertir 100.000 millones de dólares en los países más pobres para evitar un drama. Sólo lograremos evitarlo con las financiaciones innovadoras. Mientras no hayamos demostrado que la tasa sobre las financiaciones innovadoras es imposible, lucharemos por ella.
Efectivamente, la idea es dar ejemplo. ¿Por qué no? Es lo que hicimos con los bonus, junto con Alemania y Gran Bretaña. Ya en aquel entonces, todo el mundo decía: “atención, van a destruir los bancos en Europa”. ¿Qué pasó al final? Yo tengo esperanza: existe una opinión pública internacional y la opinión pública internacional cuenta. Si unos dan ejemplo, los demás pueden verse obligados a seguirlo algún día.
P – Buenos días, Señor Presidente. Con respecto a las materias primas, si estoy bien informado, la Comisión Europea está elaborando un estudio que dice que la especulación no contribuye a aumentar el precio de las materias primas. ¿Qué opina? Una pregunta más sobre este tema. ¿Quiénes son sus aliados en esta lucha? ¿Alemania lo apoya? Gracias.
R – Recomendaría una fecha de publicación para el estudio que demuestra que la especulación no produce un aumento del precio de las materias primas a nivel mundial: el día de los inocentes. Creo que ese momento sería perfectamente adecuado. Estoy seguro que todos lo valorarán. Si hay una o dos personas que piensan de ese modo, leeré con mucho interés su argumentación. Será muy interesante. Si me he equivocado, seré el primero en reconocerlo con mucha humildad. Intentamos ser serios y creo que las cifras que he comunicado cierran un dossier que está perfectamente claro. ¿Cuáles son nuestros aliados en este ámbito? Creo que todo el mundo. Pero, al mismo tiempo, la dificultad consiste en tranquilizar a los países productores de materias primas y en hacerles entender que no nos oponemos al aumento de sus reservas y de sus excedentes, sino que ellos mismos tienen mucho interés en que los movimientos se regulen. Me explico: tras un movimiento frenético de alza, se producirá un movimiento frenético de baja. Y cuanto más alto hayamos subido, más fuerte bajaremos y peores serán las condiciones. Cuando el barril de crudo estaba a 140 dólares, yo pensaba que los grandes productores no tenían interés en que el precio fuera demasiado elevado, porque ello permitía, a los países no productores de energías fósiles, invertir en otros sistemas de investigación que terminarían por competir con las energías fósiles. Todo el mundo tiene interés en que existan movimientos que no impidan las alzas, ni las bajas, pero que regulen el sector. Además, es algo amoral cuando existen revueltas del hambre. ¿Qué país de la mesa del G20 diría que no le concierne? ¿Qué país? No veo ni uno solo.
P – ¿Puede decirnos algo más sobre esa base fundamental de derechos sociales? ¿De qué tipo podría ser? ¿Podría ser vinculante? ¿Resulta creíble teniendo en cuenta que difícilmente conseguimos que haya una integración social en Europa?
R – Es bastante fácil y no tengo que definirla. La Organización Internacional del Trabajo ha adoptado ocho normas fundamentales. Ocho. Si bien recuerdo; no se hace trabajar a los niños; si bien recuerdo, no se hace trabajar a los presos; si bien recuerdo, existe una igualdad entre el hombre y la mujer. Ocho que no definen un modelo social único sin sentido y falto de credibilidad. ¿Pero al menos podemos esperar que todos los países miembros del G20 ratifiquen esa base, esas normas sociales, cuando también son miembros de la OIT? Eso es todo. Sólo planteo una pregunta. ¿Por qué somos miembros de las organizaciones? ¿Votamos en las organizaciones la adopción de normas y, cuando volvemos a casa, no transponemos en nuestra legislación nacional las normas que hemos votado a escala internacional?
Plantear la pregunta es responder a ella. Gracias a Francia, la OIT es ahora una invitada permanente en el G20. El sistema con el que sueño –y que no será adoptado durante esta Presidencia– es un sistema muy sencillo: el FMI sería responsable de la estabilidad financiera, monetaria y de la lucha contra los desequilibrios; la Organización Mundial del Medioambiente se encargaría de aplicar las reglas medioambientales; existiría una Organización Agrícola y no estaría dividida en múltiples organizaciones; habría una Organización Mundial del Comercio y un orden mundial establecido mediante la cuestión prejudicial que organizaría las relaciones entre estas entidades internacionales.
En el fondo, ¿cuál es el problema actual? El mercado mundial existía antes de la reglamentación mundial. El mercado se creó antes de que existiera una reglamentación. Hay que recuperar ese retraso para definir reglas internacionales que den libertad a cada uno, pero que permitan que los países puedan luchar, en la competición internacional, con los mismos derechos y deberes. De este modo, evitaremos el proteccionismo, el año en el que las negaciones comerciales celebran el décimo aniversario de su fracaso, puesto que hace 10 años que negociamos sin haber dado un solo paso al frente.
P – Quisiera comentar de nuevo el tema de China y Estados Unidos. ¿En el fondo, el encuentro entre Hu Jintao y Obama no demuestra que el G20 está extenuado, que es un G2 y que es sólo un foro en el cada uno plantea sus problemas y se marcha con los mismos problemas? ¿Tan sólo una instancia?
R – Vaya pregunta optimista. Nos volveremos a ver a finales de año para decirle si tiene usted razón o si soy yo quien tiene razón. Si tuviésemos que conformarnos con un G2 para dirigir el mundo, no adoptaríamos muchas decisiones. Además, Francia está muy apegada al multilateralismo y he hablado bastante con los Presidentes Obama y Hu Jintao para saber lo que piensan. Saben perfectamente que el G2 no es viable. Vivimos en un mundo multilateral en el que todos tenemos derecho a tomar la palabra. Iré más lejos. Tengo la intención de abrir los debates, en todos los seminarios, a países que no forman parte del G20. Lo ve, mi caso es aún más grave.
Si piensa así, también puede acabar con Naciones Unidas y considerar que ni siquiera es necesario que se reúnan. Me temo que no tendría mucho éxito, lo cual no quiere decir que Estados Unidos y China no tengan un papel crucial que desempeñar. Pero crucial no significa único.
P – Señor Presidente: puesto que todos tienen derecho a tomar la palabra, veo “G20-G8, nuevo mundo, nuevas ideas”. Ha dicho muchas cosas sobre el nuevo mundo. También ha dicho muchas cosas sobre las nuevas ideas. Pero, a su parecer, ¿cuál es la idea principal, la idea directriz, la idea más importante? ¿Por qué no nos ha dicho nada sobre el desarme? Todos sabemos que los gastos militares son considerables, no sólo en Francia. Aunque exista una guerra económica y una guerra monetaria, ¿quizás sea posible encontrar algo de dinero reduciendo los gastos militares?
R – Después de haber respondido a alguien que piensa que el G20 no sirve para nada, ahora tengo que responder a alguien que piensa que el G20 sirve para todo. Gracias por haberse puesto de acuerdo para plantearme estas dos preguntas totalmente complementarias.
El G20 representa el 85% del PIB mundial. El G20 no tiene legitimidad alguna para debatir sobre desarme. Ninguna. Perdóneme. No quiere decir que el desarme no sea importante. Podemos hablar sobre ello largo y tendido, pero la cuestión no puede plantearse en el marco del G20. Si queremos acabar con el G20, podemos hacer que tome posiciones sobre temas que competen a Naciones Unidas o a conferencias internacionales. Es un riesgo para el G20, porque no tiene legitimidad para ello. Sería un riesgo muy grave. Hay que resistir a la tentación de crear una especie de directorio mundial que no tendría lugar de ser. El G20 tiene legitimidad para hablar de economía, finanzas, divisas y desarrollo, pero no para hablar de cuestiones políticas de ese tipo.
Diría incluso –vayamos más lejos– que Francia se ha retenido un poco en términos de gobernanza mundial, porque incluso en lo relativo a la gobernanza mundial –no hablo del Banco Mundial, ni del FMI– la legitimidad del G20 como foro de debate para todos los países que no forman parten del mismo es un problema considerable. Debemos mantener el equilibrio.
Segundo punto y, para mí, el más importante: vamos a decidir juntos y hay que lograr que todo el mundo converja. No puede haber una mayoría y una minoría. No pueden existir sanciones, sino convicción. Vivimos en un mundo multilateral y todos tenemos interés en avanzar juntos. Nadie tiene medios para bloquear la solución de los problemas sin verse expuesto.
Señoras y Señores: me da miedo que se cansen. ¿A menos que tengan una última pregunta sobre el G20?
P – Los franceses manifiestan con frecuencia su pesimismo ante el futuro y, en particular, ante la mundialización. Muchos piensan que ha destruido empleos y que ha creado paro. Tras su Presidencia, ¿qué logros concretos que podrían tranquilizar en este ámbito espera poder anunciar?
R – Por supuesto, me lo pregunto, pero soy incapaz de responderle. No ha acabado el primer mes de nuestra Presidencia y ya me dice: “¿De qué se hablará concretamente en la Cumbre de Cannes el próximo mes de noviembre?” Ahora es imposible decir lo que ocurrirá. No ignoro las dificultades. Lo haremos lo mejor posible e intentaremos obtener todo lo posible. Creo que soy sincero si digo que la Presidencia francesa ya ha tenido una satisfacción por el hecho de que todos los temas que ha puesto sobre la mesa se hayan considerado temas cruciales. Obtendremos resultados, pero lucharemos para que esos resultados sean lo más importantes posibles. Le doy cita en Cannes el próximo mes de noviembre. Hoy es imposible decir lo que acontecerá.
No ignoro las dificultades, hubiésemos podido escoger otra estrategia que consistía grosso modo en decir: el G20 va a seguir aplicando lo que se decidió en Washington y Londres, punto. Era menos aventurado pero para el mundo, era una catástrofe, porque si el G20 no habla de los grandes temas, ¿qué ocurre?
Comenzamos pues esta Presidencia con mucha humildad y al mismo tiempo con ambición. Estos temas, se plantean y permanecerán planteados y lo que espero es que, avanzando, podremos obtener –sobre las materias primas, sobre la moneda, sobre las financiaciones innovadoras, sobre las infraestructuras, sobre la aplicación de las decisiones anteriores– resultados concretos. Pero tengo confianza en ustedes, no tendré que hacer el balance de resultados, no dudo que en esta sala, muchos sean los que harán el balance con avidez y objetividad.
Señoras y Señores: si hay una constante en la política de Francia, es su voluntad de hablar a todos los pueblos del mundo y establecer con ellos vínculos fraternales. Francia hace un llamado al respeto de la libertad de los pueblos para gobernarse ellos mismos y al respeto del derecho internacional –diría yo del derecho universal– garante de la paz, la justicia y los Derechos Humanos. Porque el segundo es la condición del primero.
Cuatro aspectos permiten ilustrar esta doble voluntad de Francia.
Terrorismo. Francia es el blanco del terrorismo y los terroristas. El terrorismo menosprecia la vida humana. El terrorismo asesina inocentes. El terrorismo mata a aquellos que se arriesgaron para aliviar la miseria, para curar, para educar, para contribuir al desarrollo de las regiones económicas más pobres. El terrorismo sumerge a las familias en la angustia, en el dolor. Este sufrimiento, todos los franceses lo resienten, lo comparten con las familias de las víctimas, y todos a los franceses se rebelan contra esta terrible injusticia. Quiero decirlo en nombre de Francia, en nombre de todos los franceses: cada vez que terroristas asesinan a un francés, la determinación de Francia de luchar contra el terrorismo se ve todavía más reforzada. El miedo, la cobardía, la dimisión, la renuncia siempre han conducido, en la Historia del mundo, a catástrofes. Ante la crueldad, ante la impugnación tan violenta de valores tan profundos como son los nuestros, sólo hay una sola respuesta posible: la firmeza y el valor.
Costa de Marfil. Es al sufrimiento de un pueblo –con quien nos unen vínculos muy fuertes– al que Francia se encuentra confrontada. Costa de Marfil –y para Francia las cosas están claras– tiene un solo Gobierno legal y legítimo, uno sólo, el que el pueblo de Costa de Marfil eligió, el cual es reconocido por las Naciones Unidas y por todas las organizaciones africanas y a cuyo representante, el Embajador Ali Coulibaly, aquí presente, me complace saludar.
Líbano. Es a otra historia común y a una amistad multisecular a las cuales nos refieren las amenazas que se ciernen una vez más sobre la paz en esta región del mundo. Francia quiere preservar la milagrosa diversidad del Líbano. Francia moviliza toda su energía y todos sus medios para que el pueblo libanés no se vea desgarrado mañana por una nueva crisis. Líbano es una esperanza y la única ambición así como la única política de Francia son las de hacer vivir esta esperanza. Los libaneses tienen el derecho a la independencia de su país. Y es un objetivo al cual dedicaremos muchos medios, muchas fuerzas y muchos compromisos. Corresponde al libanés elegir a su Gobierno y Francia apoyará a las instituciones legítimas de Líbano.
Túnez. Túnez es un pueblo hermano que ha decidido reasumir su destino. Cuando hay tanta cercanía, cuando los destinos individuales y colectivos se encuentran tan relacionados entre sí, no se toma siempre la distancia necesaria para comprender los sentimientos del otro, para comprender bien sus frustraciones y sin duda sus angustias. Detrás de la emancipación de las mujeres, del esfuerzo de educación y formación, del dinamismo económico, de la aparición de una clase media, había una desesperanza, un sufrimiento, un sentimiento de asfixia, que –debemos reconocerlo– habíamos subestimado. Había la desesperación de una juventud a menudo graduada, que no encontraba trabajo y que se sentía desposeída de su futuro. Había une enojo producto de un sentimiento de injusticia. Había una rebelión moral que alimentaba una insoportable corrupción. Y luego había una irresistible aspiración a la libertad, durante demasiado tiempo sofocada y que de manera precipitada se liberó. Esta liberación sólo podía venir del mismo pueblo tunecino.
Que el pueblo tunecino sea consciente de que el pueblo francés se solidariza con él, en su marcha hacia la democracia y hacia la libertad. Con amistad y con respeto Francia está a su lado en este período crucial. Una nueva era se abre para las relaciones entre Túnez y Francia. Relaciones de confianza basadas en valores compartidos de democracia y libertad. Y con este ánimo pedí a François Fillon y al Gobierno que preparen una serie de medidas, las cuales se propondrán a las autoridades tunecinas para aportarles el apoyo de Francia en las circunstancias excepcionales que deben afrontar y frente a la urgencia ante la que se encuentran, en particular en el ámbito económico. Deseo que estas medidas –a partir del momento en que respondan al deseo del Gobierno tunecino– puedan aplicarse lo más pronto posible y por lo que a algunas se refiere, desde el próximo Consejo de Ministros. Además, Francia tiene profundo interés por la búsqueda sistemática de las riquezas robadas que deben devolverse al pueblo tunecino.
Francia va a intervenir también ante sus socios europeos para que Túnez obtenga el procedimiento de concesión de estatuto avanzado, para que todas las objeciones de principio que ahora se suprimen puedan tener éxito a la mayor brevedad posible. Esto será la más hermosa señal de confianza que Europa podría dar a la toda joven democracia tunecina. Finalmente, quiero decir al pueblo tunecino que una parte de su futuro se juega en la Unión por el Mediterráneo, en donde Túnez debe ocupar todo el lugar que le corresponde. Es necesario que el Mediterráneo deje de ser un lugar de conflicto, violencia, tragedia, para convertirse en un lugar para compartir, un lugar de cooperación, un gran espacio de codesarrollo, creación, cultura, de paz. Es una empresa difícil pero más que nunca de actualidad. Hacemos un llamado a todos los Gobiernos y a todos los pueblo de Europa y del Mediterráneo para que den un nuevo impulso a la Unión por el Mediterráneo. De ello depende indiscutiblemente el futuro de todos.
P – Quisiera hacerle una pregunta con respecto a Túnez precisamente, puesto que acaba de hablar de ello. Unos días antes de la caída del Presidente Ben Ali, la Sra. Alliot-Marie, Ministra de Asuntos Exteriores, propuso la ayuda de la policía francesa a la policía tunecina. Se comprende bien que eso no era para brutalidades o para disparar sobre la muchedumbre, pero finalmente, se trataba de cualquier forma de ayudar al régimen Ben Ali para que permaneciera en su lugar. Algunos se asombran de que la Sra. Alliot-Marie siga todavía en su puesto y en consecuencia me gustaría saber su opinión al respecto. Y tengo una segunda pregunta subsiguiente: esta actitud de apoyo muy clara al régimen Ben Ali ¿se reproducirá con respecto a los otros regímenes de la región algunos de los cuales son también regímenes muy despóticos?
R – Se trata de asuntos en extremo difíciles y les voy a responder lo más claramente posible. Ante todo, porque se trata de países que fueron colonias francesas, protectorados para otros; pero Costa de Marfil, era Francia, Argelia, era Francia. Cualesquiera que sean sus convicciones, para unos y otros, podrán comprender que el Presidente de la República Francesa, responsable de los intereses de Francia, debe tomar en cuenta el peso de la Historia en el juicio que emite sobre la evolución de cada uno de estos países. Les pido que reflexionen al respecto con mucha objetividad. No se puede hablar de un país con la misma libertad, cuando hace cincuenta, sesenta, setenta años, menos a veces, este país resentía la colonización francesa como un sufrimiento, como se puede hablar de un país en el cual las heridas de la historia no existieron, o ya están sanadas totalmente. ¿Me explico? Es muy importante.
La potencia colonial, aunque haya sido algunas décadas atrás, es siempre ilegítima cuando hace un juicio sobre un asunto interno de la antigua colonia y ustedes lo saben. Y todo el mundo lo sabe. Por ello reivindico una cierta reserva cuando se trata de comentar los acontecimientos de países que fueron Francia y que ya no lo son, porque no quiero que se asimile a Francia a un país que conservó reflejos coloniales. Hay, parece, una enorme contradicción para mostrar el principio de la soberanía de cada uno, el respeto de los países para que se administren por ellos mismos y la obsesión de hacer que intervenga Francia en cualquier momento de la vida de estos países. Reivindico esta reserva o esta distancia. En especial para Argelia, pero no sólo para Argelia.
Me doy cuenta por cierto que quienes me reprochaban, en la continuidad de lo que hicieron mis predecesores –pero después de todo, yo soy el presidente y por ello es normal que me lo reprochen– el hecho de no haberme insertado en los eventos tunecinos, son los mismos que me reprocharon la precipitación en Costa de Marfil. A pesar de que las Naciones Unidas habían supervisado las elecciones, garantizado las elecciones y anunciado que sólo había un único Presidente, el Presidente Alassane Ouattara.
Por ello reivindico esta reserva. Si Francia no hubiera tenido la misma historia con el Magreb, seguramente mi actitud y mis declaraciones serían más libres. Quizá me equivoco, pero en cualquier caso reivindico esa dimensión, porque muy rápidamente, el país que tiene la sensación de que una influencia extranjera se manifiesta con demasiado exceso reúne todas sus fuerzas contra el extranjero. Y ustedes lo saben muy bien, ustedes que conocen muy bien este tipo de situaciones.
Segundo observación que quisiera hacer, la cual no retira nada a lo que dije en mis observaciones preliminares: Francia albergaba la cuasi totalidad de la oposición democrática tunecina. ¿Cómo se puede decir que Francia no ayudó a Túnez cuando en realidad Francia abrió ampliamente, a toda la oposición democrática tunecina, su país? Eso me fue bastante reprochado por las autoridades tunecinas que no cesaron –cada vez que un ministro o que yo mismo viajábamos a Túnez– de reprochar las conspiraciones tramadas por Francia, porque toda la oposición democrática tunecina estaba en Francia. Eso prueba entonces que los aceptamos e incluso los protegimos. No hablo de islamistas quienes, por razones que ustedes conocen, se encuentran en Londres, lo cual no habría aceptado, para algunos de ellos. La oposición está pues aquí y eso fue objeto de grandes polémicas.
Tercer elemento: seguimos con preocupación la evolución en cierto número de países, absteniéndonos de dar el sentimiento de inmiscuirnos y de querer promover un tipo de Gobierno cómodo para Francia y que no habría sido comprendido por los demás. Y ahí digo “cuidado”.
En cuarto lugar: todo lo que las autoridades legítimas de Túnez nos pedirán, lo haremos, pero cabe recordar que el General de Gaulle y el Presidente Bourguiba tenían una relación, que el Presidente Pompidou y el Presidente Giscard d’Estaing, el Presidente Mitterrand–tenían razón en hacerlo– mantenían relaciones con el régimen que gobernaba Túnez en ese entonces, a menos que se corte toda forma de relación con ellos. ¿Y que sólo se hable en el mundo con aquellos a los que no se les reproche nada? Tengamos cuidado por otra parte que ellos mismos no tengan reproches que hacernos. Y eso da la imagen de una Francia que daría lecciones, una imagen que nos hizo mucho mal, a veces, en el pasado y que ustedes mismos, ustedes estigmatizaron muy rápidamente, sin duda de manera justificada, en el pasado.
Finalmente, por lo que se refiere a las declaraciones de la Sra. Alliot-Marie, usted mismo respondió a la pregunta garantizando, con mucha elocuencia, la defensa de la Sra. Alliot- Marie; yo no podría haberlo hecho mejor puesto que usted dijo que naturalmente, la Sra. Alliot-Marie no tenía la voluntad, en cualquier caso, de asegurar algún sentimiento desfavorable a los manifestantes, pero simplemente evitar que hubiese más dramas. La forma pudo dar lugar a polémicas –e intento alejarme de la polémica– las intenciones, en cuanto a ellas, eran totalmente transparentes, usted mismo las destacó, y en cuestiones de esta importancia yo trato de no dejarme distraer por la polémica, sino de ocuparme de los asuntos de fondo.
Sin duda subestimamos, nosotros Francia, esta aspiración de nuestros amigos tunecinos a la libertad, pero al mismo tiempo, mantengámonos en una prudente reserva muy amistosa con respecto al pueblo tunecino. Y cuando propongo que Francia sea el embajador de Túnez para que obtenga este estatuto avanzado con Europa, creo que es una respuesta a la altura de lo que está en juego. No digo que todo esto pueda ser sencillo, y veo a muchos que sabían exactamente lo que iba a pasar, pero el hecho de habérnoslo dicho antes, nos habría permitido evitar seguramente aproximaciones. Pero eso de que “se lo dije claramente” según los acontecimientos corresponde en general a un silencio sideral antes de los acontecimientos. Es clásico.
P - Hace ocho días estuvo usted en Linselles para el entierro de dos jóvenes Franceses a quienes mataron durante la incursión que intentaba liberarlos. Después del resultado dramático de esta incursión, ¿llegó usted a dudar de la decisión que tomó o es necesario, por el contrario, ver en esta decisión un cambio en la estrategia francesa con relación a la toma de rehenes? ¿Tomaría usted nuevamente esta misma decisión en circunstancias similares?
R - En primer lugar, no mataron a nuestros dos jóvenes compatriotas, sino que los asesinaron cobardemente: las palabras tienen un sentido. Me pregunta usted si dudé: ante los dos ataúdes, me planteaba interrogantes por supuesto. ¿Y quién no se lo plantearía? Estos dos jóvenes, uno iba a casarse unos días más tarde con una nigeriana, y el otro venía por primera vez al territorio de Níger, adonde había llegado exactamente una hora antes, y los matan. ¿Pero qué habían hecho? Eran franceses, eran europeos, 25 años, eso era sin duda para mí, con el regreso de los ataúdes de Uzbeen, nuestros soldados muertos, uno de los momentos mas emotivos. E inevitablemente uno se plantea preguntas. ¿Se tomó la decisión adecuada? ¿Era necesario hacerlo? Y a partir del momento en que estos dos jóvenes murieron, no puedo sentirme satisfecho.
Y al mismo tiempo después de profundas reflexiones, después de haber hablado con el Primer Ministro, con el Ministro de Defensa, creo que era la única decisión que podía tomarse, y no lo digo con gusto. ¿Por qué? Porque se imaginan ustedes la misma conferencia de prensa, los mismos periodistas y el mismo presidente. Ustedes habrían sabido que las autoridades de Níger nos habían pedido ayuda para detener un convoy lleno de terroristas con dos de nuestros jóvenes compatriotas adentro y que me negué, ¿qué me habrían dicho ustedes? ¿Qué preguntas me estarían haciendo hoy? ¿No habría alguien aquí que podría pensar que Francia eligió la complicidad cobarde, pasiva, con los terroristas?
El Ministro de Estado como el Primer Ministro, por cierto, se explicaron con todo detalle sobre las circunstancias de la intervención. No fueron nuestros soldados quienes dispararon primero: cuando los helicópteros llegaron, había ya muchos disparos de parte de los terroristas. En ese momento, la intervención comenzó. Para decirlo claramente, Francia discute cada vez que se puede discutir, porque hay una voluntad común de discutir. Y fue así como trajimos de regreso a casa a nuestro compatriota Camatte a quien habían tomado en rehén en Malí. No crean que olvido al Señor Germaneau y el hecho de que fuera septuagenario no me quita tampoco un peso de la conciencia. No había voluntad para discutir por parte de los terroristas.
Por ello la posición de Francia es: ante el terrorismo, sólo hay firmeza. O entonces es la seguridad de todos ustedes la que se verá comprometida seriamente. Comencemos a ser débiles y nunca seremos lo suficientemente débiles; comencemos por poner una rodilla en el suelo y nunca nos inclinaremos lo suficiente; comencemos a transigir con esta gente y nunca transigiremos lo suficiente; comencemos a disculparnos y ninguna humillación será suficiente. Es lo que pienso; eso no quiere decir que me siento satisfecho de lo que sucedió y eso no quiere decir que no me planteo interrogantes, señor. Me las planteo, pero en el fondo, cada vez que las democracias se rebajaron, lo pagaron muy caro y con mucho más muertes. La negativa para ver la verdad frente a frente, se paga muy caro. La debilidad como argumento político y como posición ante la vida, nunca se perdona. Y repito, como lo dijo la Sra. Alliot-Marie, por otra parte, a nuestros compatriotas, no vayan a esta región del mundo, salvo si tiene una obligación inevitable.
P - Acaba de desarrollar una nueva idea: la de la reserva francesa. ¿Cómo puede ésta conciliarse con el concepto de influencia de Francia que puso usted en marcha y predicó al principio de su mandato? Y, en particular, mencionó también a la Unión por el Mediterráneo. Se ve que a través de los recientes temas, se confirma un poco también su impotencia política. ¿Qué puede usted decirnos al respecto?
R - Yo creo por el contrario que mientras más sepamos ser reservados sobre una serie de cuestiones acerca de las cuales, por cierto, no se nos pide espontáneamente nuestra opinión, más influyentes seremos. Mientras más injerencia practiquemos, menos influyentes seremos. Acepto de buen grado que hay una contradicción entre principios universales que Francia defiende y un principio de respeto de la soberanía de otros, que Francia defiende también. Es necesario encontrar el equilibrio adecuado. Y se los dije, tratándose de Túnez, hubo sin duda una subestimación de Francia, pero bueno, de eso a dejarse llevar en un extenso movimiento encaminado a explicar a los argelinos, a los marroquíes, a los jordanos, a los sirios, a los egipcios lo que deben pensar, lo que deben decir y lo que deben hacer, como Presidente de la República hago un llamado a tener una gran prudencia. Estos países son independientes y son soberanos.
En cuanto a la Unión por el Mediterráneo, creo mucho en ella. Pero saben perfectamente por qué hay bloqueo y Francia tomará iniciativas para reactivar las cosas. Y allí también, cuando se ve la importancia que concedo a la paz en Oriente Medio, la necesidad que habría para que Israel y los sirios hablen de la paz. ¿Cómo convencer los sirios sin discutir con ellos? ¿Cómo ayudar a los egipcios sin discutir con ellos? ¿Cómo abrir el Oriente a las realidades del mundo moderno, aceptando al mismo tiempo discutir con ellos que adopten una democracia parlamentaria como la nuestra? ¿Cómo? ¿Cómo hacerlo? Si la cuestión era simple, eso se sabría. Pienso que debemos encontrar un equilibrio y es este equilibrio el que intenta encontrar la diplomacia francesa, la cual sigue siendo escuchada por todo el mundo en esta parte del mundo, y que es necesario que haya gente para discutir.
P - El integrismo islámico gana terreno un poco por todas partes: se le ve en Oriente Medio, y se le ve en Oriente Próximo, en el Magreb también. ¿No teme usted que los islamistas –que son ya y con frecuencia el receptáculo del desasosiego, del desamparo de poblaciones que luchan por su libertad ridiculizada o por mejores condiciones de vida simplemente– encuentren un lugar en Túnez?
R – Es necesario tener confianza en esta joven democracia tunecina, pero finalmente si hace usted eco a acontecimientos del pasado en otros países, esto es un tema preocupante. En mi mensaje de año nuevo a las autoridades religiosas, abogué por los cristianos de Oriente; sé que en cierto número de países, la prensa y, en particular, la prensa árabe consideró esta intervención como una intolerante injerencia en sus asuntos internos, lo cual dio lugar a polémica. Y sin embargo, si hubiera que hacerlo nuevamente, lo haría. El riesgo del integrismo islamista existe, pero no puede justificar comportamientos de corrupción o de rechazo a una apertura democrática. Y podemos incluso pensar que estos comportamientos fortalecen el avance del extremismo. Por ello es necesario encontrar un equilibrio, una vez más, que no es tan sencillo.
P - Es una pregunta que atañe al Líbano. Manifestó usted en sus observaciones preliminares su interés por este país y la estabilidad del Líbano. Lanzó la idea, hace algunos días, de la creación de un grupo de contacto que al parecer no se realizó sino hasta hoy. Todos saben que se ha obligado al Presidente del Consejo, el Señor Hariri, a renunciar. ¿Qué puede usted hacer hoy para ayudar al Líbano, en un momento en el cual las consultas para la designación de un nuevo jefe de Gobierno comenzaron hace poco?
R - Hoy es un día crucial puesto que es hoy cuando el Presidente Sleimane y el Presidente Nabih Berri van a proceder al recuento de votos en el Parlamento. Francia se acercó a Siria porque Francia considera que es indispensable incluir a Siria en los debates para salir de una serie de crisis. Siria es vecina del Líbano, todos lo saben, pero Francia se sirve de esta amistad para decir a Siria que Líbano es independiente y así debe permanecer. Y que el Tribunal Especial para el Líbano debe ir hasta las últimas consecuencias de su trabajo. Entonces, después ¿qué resultará de las consultas y quién será el primer ministro libanés? No corresponde a Francia definirlo, incluso si recibimos a todos los protagonistas de la vida política libanesa.
No he renunciado al grupo de contacto. Lo propuse tras una entrevista que tuve en Nueva York con el Rey de Arabia Saudita quien me dijo, personalmente, que renunciaba a servir de intermediario entre Siria y el Líbano. No somos los únicos en este grupo de contacto. Se encuentra Arabia Saudita, Qatar, Siria, Egipto, Turquía, Estados Unidos y por supuesto los presidentes libaneses, y digo a los presidentes libaneses puesto que hay tres presidentes: el presidente de la República, el presidente del Parlamento y el presidente del Gobierno.
Francia, por su historia, debe estar al lado de Líbano y además Francia tiene soldados en Líbano, bajo mandato de las Naciones Unidas. Y Francia quiere decir que la crisis sirve a los extremistas ya que eso permite desviar la atención de temas como el armamento nuclear de Irán.
¿Y cuánto tiempo se va a considerar normal que los israelíes y los palestinos no negocien y ya no se hablen? ¿Cuánto tiempo? Todo el mundo conoce los datos de la paz, todo el mundo. Todo viene de ese bloqueo y por ello va a ser necesario que Europa tome iniciativas para salir de este bloqueo, que es intolerable y, perdón de decirlo, pero Líbano es la víctima colateral de este bloqueo. Y rechazamos todo instrumentalización de Líbano al servicio de intereses que son intereses exteriores. Todos lo saben.
Ya llegó la hora de reactivar las negociaciones y Francia propondrá, en particular, la organización de una conferencia de donantes para el futuro Estado palestino, con una condición: que esta conferencia de donantes tenga una dimensión política. Europa no puede seguir pagando y que se le mantenga al margen de los debates políticos. Si por lo menos los debates políticos avanzaran sin Europa, se podría decir: “así es”, pero como además no se avanza, entonces… Y esto es lo que pasa en Líbano: se había conseguido traer un poco de concordia y paz desde hace dos años y medio, pero con el bloqueo de los debates… Todo el mundo sabe que habrá un Estado palestino y todo el mundo percibe su imagen. Y todo el mundo sabe que la seguridad de Israel sólo podrá garantizarse verdaderamente el día en que haya un Estado palestino moderno, viable y democrático. ¿Por qué no avanzar? Todo el mundo lo sabe.
Hace mucho tiempo, por cierto, que pensaba yo que comenzar a discutir de colonizaciones era un error por una sencilla razón: hay colonizaciones que (una vez que la frontera ha sido trazada) plantearán problemas porque se encontrarán en territorio que ya será israelí, y otras que no plantearan problemas ya que estarán en la parte del territorio que pertenecerá a Israel. Todo el mundo lo conoce por cierto, todo el mundo tiene los mapas en la cabeza y hace ya tiempo que se discute sin avanzar. Se tuvo tiempo de reflexionar. Este es el resultado: con una crisis entre israelíes y palestinos que no avanza, se tiene de nuevo una crisis en Líbano y eso va a seguir.
P - Hubo un reportaje que hablaba ayer de los rehenes que tomaron en Arlit y que quizá ya no estarían en Mali, si tiene usted información. Ha habido nuevas declaraciones de Osama Ben Laden este fin de semana con relación a los rehenes retenidos por Al Qaeda. ¿Cómo considera usted la capacidad de dañar a Osama Ben Laden y qué seriedad le otorga usted a sus observaciones?
R - No tengo la intención de discutir o de responder a este señor, ni de cerca ni de lejos. Tratándose de rehenes, pensamos que están con vida, estamos seguros de ello; estamos muy preocupados al respecto y no hay día sin que nos ocupemos de ello. Tratándose de rehenes en Afganistán, están vivos y mientras menos diga, mejor. Comprendo perfectamente que aquí una familia, allá un amigo, más allá un Comité de apoyo pierda su sangre fría - es perfectamente natural - y digan cosas. No se los reprocho en lo más mínimo. Pero nosotros, no tenemos derecho a eso. Se hablará de todo ello cuando hayan regresado a casa y eso es el objetivo. Todo el resto, son comentarios que serán desplazados por los hechos. Y yo, no puedo hablar, porque cuando la vida de gente está en juego, es necesaria la discreción.
P - Intentó usted explicar su política durante esos acontecimientos en Túnez por una preocupación de reserva, para no dar pie a acusaciones de reflejo postcolonial. Ahora bien permaneció usted en silencio cuando la policía tunecina mató al menos a 78 personas en diversos momentos durante la represión. ¿Se puede concebir que una declaración de Francia con respecto a estas muertes se hubiera considerado como un reflejo postcolonial? ¿Cómo explica usted su silencio?
R - No es exacto. Francia publicó del Elíseo dos comunicados, el Primer Ministro al igual que Ministro de Asuntos Exteriores tomaron la palabra para denunciar estos hechos. Pero una vez más, no quiero polemizar con ustedes al respecto, cada uno juzgará. Tienen el derecho a pensar lo que gusten y en Costa de Marfil, hubo todavía más muertes, que convendría denunciar también. Les dije lo que pensaba de la situación en Túnez, pero decir que nos quedamos callados ante las muertes, no pienso que eso sea exacto. Considero que es un poco exagerado. Es la libertad de la prensa y no la impugno, de la misma forma que no impugnarán ustedes que recibimos a todos los opositores tunecinos; pero no voy a recomenzar mi respuesta sobre mi Túnez y lo que dije, por otra parte, sobre el sentimiento de subestimación, que era difícil de resentir pero que, seguramente, Francia resintió desde hacía mucho tiempo por el pueblo tunecino, que es un pueblo hermano, que es un pueblo amigo al lado de quien nos encontramos.
P – Si en algún momento la pregunta se plantea, ¿Francia estará dispuesta a recibir al Presidente argelino Bouteflika en Francia?
R - ¿En visita oficial? Se da usted cuenta de la explotación que podría inmediatamente hacerse de mi respuesta en un gran país como Argelia y lo ve usted mismo, es totalmente normal que me plantee estas preguntas. Pero aquí hay una diferencia: estoy a cargo de responsabilidades, y es una gran diferencia.
P – Decía usted hace unos momentos - retomo sus palabras - que “la cobardía, la dimisión, la renuncia siempre han conducido a la catástrofe en la historia del mundo”. Tratándose del tema nuclear iraní, hay un riesgo de catástrofe y eventualmente cómo evitarlo, ¿por la negociación o quizás por la acción militar?
R - Pienso que las sanciones en la materia comienzan a producir sus efectos y que es necesario reforzar las sanciones; y que Francia en su política siempre es extraordinariamente reservada sobre el principio de una intervención militar. Lo digo en ese caso, pero lo digo también en el tema de Costa de Marfil. Hay sanciones, hay política, hay diplomacia y es así como se hacen avanzar las cosas. Y en el mundo de hoy nadie puede estar en contra de la comunidad internacional. Se habla mucho de los defectos de la globalización, es cierto, pero si hay algo que progresó con la globalización, son los órganos jurisdiccionales internacionales; es el hecho de que todo dictador sabe que un día va a ser perseguido y que deberá dar cuentas de sus hechos y es porque no hay lugar en el mundo en donde pueda decirse que se puede vivir escondido. Es un avance de la globalización y es a este respecto que creo en el impacto de las sanciones, de la diplomacia y del compromiso político.
Feliz año a todos./.
